martes, 18 de septiembre de 2012

La ética de la comunicación: Una vivencia cotidiana.



La comunicación es un medio por el cual los seres humanos han basado sus relaciones sociales e interpersonales, todo un mundo de estudios desde teorías que intentan explicarlas y que contribuyen a encontrar posibles explicaciones en el entramado de signos y símbolos que se entrelazan entre el emisor y el receptor.
 Las participaciones de los actores comunicativos si se pueden condicionar dentro de las reflexiones sobre estructura desde las ópticas anteriormente vistas, pues en la cotidianidad podemos encontrar estructuras de jerarquías que representan una colectividad, un orden totalizante y holístico, donde todas las partes trabajan para la consecución de unos objetivos comunes y la falla de alguno de sus subniveles, se verá reflejado en el resultado final de la producción determinante de la estructura como tal, “ ya que el hombre es capaz de expresar su comportamiento del mundo aunque esa expresión nunca será perfecta, puesto que la realidad refleja su ser en la diversidad de sus facetas”. Desde este punto de vista,  la comunicación brinda la posibilidad  de generar un sistema ético, una regla que cumple con unas funciones determinadas, planificadas para que las metas puedan conseguirse con la sumatoria de las partes involucradas en el proceso, siendo éste un método dinámico y cambiante, en el orden de la evolución constante y la proactividad para resolver las circunstancias que se presentan de forma inesperada y que puede afectar el normal desarrollo de los procesos de comunicación o producción de lo que se esté llevando a cabo en el transcurso de un modelo organizativo y comunicacional.
A la luz de lo que encontramos como ética de la comunicación podemos resaltar que los sistemas de comunicación y las organizaciones están muy unidos pues prácticamente se refieren a uniones entre partes, enlaces donde la suma de las partes conforman el todo, y a su vez cumplen funciones especificas para la consecución de normas ya sean de tipo social, organizacional o de un grupo determinado. Todo pasa por la mirada sistemática y de redes, por ejemplo la estructura orgánica del ser humano está conformado por varios sistemas que funcionan de manera sincronizada y donde todos trabajan para construir todo un sistema complejo pero a su vez se encargan de una función específica dentro del normal funcionamiento del organismo; esta analogía se puede aplicar perfectamente uniendo tres términos claves en la comunicación como la estructura, el sistema y la organización dentro de una esfera práctica de la vida cotidiana que puede ser un juego colectivo, una charla académica o una organización como tal, donde se demuestra como dice el documento “existen un compartir de realidades como sucesos, emociones y valores”.

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