La
comunicación es un medio por el cual los seres humanos han basado sus
relaciones sociales e interpersonales, todo un mundo de estudios desde teorías
que intentan explicarlas y que contribuyen a encontrar posibles explicaciones
en el entramado de signos y símbolos que se entrelazan entre el emisor y el
receptor.
Las
participaciones de los actores comunicativos si se pueden condicionar dentro de
las reflexiones sobre estructura desde las ópticas anteriormente vistas, pues
en la cotidianidad podemos encontrar estructuras de jerarquías que representan
una colectividad, un orden totalizante y holístico, donde todas las partes
trabajan para la consecución de unos objetivos comunes y la falla de alguno de
sus subniveles, se verá reflejado en el resultado final de la producción
determinante de la estructura como tal, “ ya que el hombre es capaz de expresar
su comportamiento del mundo aunque esa expresión nunca será perfecta, puesto
que la realidad refleja su ser en la diversidad de sus facetas”. Desde este
punto de vista, la comunicación brinda
la posibilidad de generar un sistema
ético, una regla que cumple con unas funciones determinadas, planificadas para
que las metas puedan conseguirse con la sumatoria de las partes involucradas en
el proceso, siendo éste un método dinámico y cambiante, en el orden de la
evolución constante y la proactividad para resolver las circunstancias que se
presentan de forma inesperada y que puede afectar el normal desarrollo de los
procesos de comunicación o producción de lo que se esté llevando a cabo en el
transcurso de un modelo organizativo y comunicacional.
A la luz de lo que encontramos como ética de la
comunicación podemos resaltar que los sistemas de comunicación y las organizaciones
están muy unidos pues prácticamente se refieren a uniones entre partes, enlaces
donde la suma de las partes conforman el todo, y a su vez cumplen funciones
especificas para la consecución de normas ya sean de tipo social,
organizacional o de un grupo determinado. Todo pasa por la mirada sistemática y
de redes, por ejemplo la estructura orgánica del ser humano está conformado por
varios sistemas que funcionan de manera sincronizada y donde todos trabajan
para construir todo un sistema complejo pero a su vez se encargan de una
función específica dentro del normal funcionamiento del organismo; esta
analogía se puede aplicar perfectamente uniendo tres términos claves en la
comunicación como la estructura, el sistema y la organización dentro de una esfera
práctica de la vida cotidiana que puede ser un juego colectivo, una charla
académica o una organización como tal, donde se demuestra como dice el
documento “existen un compartir de realidades como sucesos, emociones y
valores”.
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